Una imagen que vale 500.00 millones de palabras Alguna vez Séneca supo decir que el andar entre muchos libros disipaba el espíritu. Claro que sus discursos cobraban vida a partir de una positividad muy diferente a la de nuestra contemporaneidad, y aunque aún hoy hablando de infoxicación y otros hastíos convocamos resonancias antiguas, nuestras disipaciones emergen de un a priori histórico ( Foucault, 1970 ) muy distinto que el que habitaba el autor de aquella máxima. A tal punto que lo que hasta hace poco tiempo seguía siendo una verdad universal, hoy se resignifica. Con estrategias de lectura como la distante (distant reading) propuesta por Moretti y la asistencia de potentísimos algoritmos capaces de leer y devolvernos fenómenos invisibles para el ojo del lector humano ( reading machines ). Diríamos que más que disipar el espíritu también es capaz de cultivarlo. Del mismo modo una imagen ya no sólo puede valer más que...